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Tema 1 - Nueva Tierra
Anclaje y Raíz a la Nueva Tierra.
Conexión Chakra – Estrella de la Tierra (Debajo de los pies)

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Con estos primeros Sonidos nos conectamos con el estado del cuerpo físico ,relajando las zonas que estén tensas , respirando profundamente.

Dejamos que el peso del cuerpo caiga completamente sobre la Tierra y nos hundimos en ella , Conectándonos con su Latir.

Cuando logramos un Estado de Relajación y nos centramos en nuestro Corazón llevamos nuestra Conciencia hacia el CHAKRA ESTRELLA DE LA TIERRA que esta situado unos 15 cm debajo de las plantas de los Pies.

Nos Anclamos a la Tierra , sentimos como crecen Raíces desde nuestro Chakra Raíz a través de nuestras piernas y plantas de los pies que se conectan con el CHAKRA ESTRELLA DE LA TIERRA.

Como podemos ver en el Diseño del CEL. este CHAKRA tiene una forma de 8 INFINITO que nos permite RECICLAR la energía del Cuerpo Físico ( Pensamientos Negativos , Bloqueos , Emociones reprimidas , Cargas Estáticas , Energía Estancada o simplemente reestablecer el Libre Fluir de la Energía Vital Física-Energética ) y TRANSFORMARLA en Energía Vital Pura.

Al conectarnos con este Chakra transformamos todas las limitaciones y con las EXHALACIONES las sacamos del Cuerpo Físico a través de las piernas , plantas de los pies hasta llegar a conectarnos con el CHAKRA ESTRELLA DE LA TIERRA.

Respiramos lentamente y en cada INHALACIÓN vamos recibiendo Energía Vital Pura reestableciendo el Fluir Energético hasta el final del Tema 1 (NUEVA TIERRA).


El concepto comunidad dentro de la Vida

Una comunidad de auténticos seres humanos unicitados entre sí, es una concentración puntual de vida viva que genera en sí misma constantemente todo tipo de manifestaciones e interrelaciones entre sus integrantes que a ningún ego le es posible ni entender ni vivir. En la misma medida que los integrantes de una comunidad de este tipo se son fieles cada uno a sí mismo y la vez se mueven dentro de los designios de Dios, de la Vida, alimentando cada uno de ellos su propia e individual evolución natural, las relaciones interpersonales serán siempre cíclicas y libres a la vez, sin que haya lugar para ningún tipo de dependencia, ni de sometimiento, ni de posesión de absolutamente nada ni nadie que permanezca unicitado dentro o fuera de la comunidad. ¿Cuántos de nosotros estamos preparados para no pretender poseer a nadie ni nada en particular? ¿Cuántos de nosotros somos realmente libres para poder aceptar el compartirnos con todos por igual? ¿Cuántos de nosotros nos movemos únicamente por lo que nos lleva a encontrarnos con los demás, sin considerar ni siquiera lo que podamos pretender o necesitar de alrededor? ¿Cuántos de nosotros nos estamos moviendo por el simple hecho de ser fieles a los designios de Dios hacia nosotros y hacia cada uno de los demás seres de nuestro alrededor? Sin estos requisitos básicos vivos en nosotros mismos, nadie puede pretender integrarse en ninguna posible comunidad auténtica. Esto es rotundo en sí mismo, igual como nos está ocurriendo ante la oportunidad de entrar a formar parte de la comunidad que es el nivel Crístico. Dentro de cualquier comunidad auténtica, cada uno de sus integrantes necesita tener conciencia de lo que son en sí mismos como esencia, como espíritu. Esta es la oferta que hace cada uno al resto de los integrantes, a la vez que también es su propio compromiso vivo hacia cada uno de los demás seres con los que se convive. Cualquier comunidad auténtica es en sí misma una identidad y contenido partes auténticas de la Vida, partes auténticas de Dios, con su propio contenido nato, y los frutos que se generen de él han de permanecer siempre alineados a los designios de Dios, de la Vida. Sin esta realidad viva gracias absolutamente a todos sus integrantes, la realidad es que en lugar de existir una comunidad, lo que existe es un gueto formado por individuos más o menos egocéntricos, que se agrupan bajo alguna bandera o estandarte más o menos común entre ellos, para normalizar y disfrazar sus respectivos intereses egocéntricos, y su común y permanente renegación de lo que son auténticamente cada uno de ellos en sí mimos dentro de la Vida, dentro de Dios. El nivel Crístico hacia el que nos dirigimos, es en sí mimo una más que auténtica comunidad plenamente unicitada no sólo a nivel cósmico, sino incluso más allá del Cosmos en sí. Dejemos de pretender seguir alimentando la normalización de nuestros disfraces y supuestos roles de hasta hoy, al fin y al cabo nuestro propio compromiso particular sólo radica, en que cada uno de nosotros seamos quienes somos en esencia divina, que lo seamos humanamente en la persona que hoy somos aquí, y a la vez permanezcamos a disposición de todos los que nos rodean y que son parte viva de la misma comunidad, para ser vividos plenamente por lo que en verdad somos dentro de la comunidad y a la vez dentro de Dios. El propio hecho de asumir Ser vida viva, siempre nos conlleva la plena unicidad con todas las demás partes de la Vida, absolutamente y rotundamente con todas las demás partes de Dios. Es ello lo que nos abre el acceso a la vivencia de la grandeza universal del Amor Crístico y dicha unicidad viva en nosotros sólo puede alimentarse desde este nuestro particular Amor Crístico, libre, rotundo, omnipotente, dulce y rehabilitante, a la vez que es también Luz viva para absolutamente todas las conciencias, lo cual nos exige permanecer en un nivel vibratorial que nos es imprescindible llegar a acceder hasta consolidarnos en él. Esta es la tarea que hoy todos debemos asumir vivir en este momento evolutivo en el que nos encontramos, elevar progresivamente nuestra particular capacidad vibratorial, aprovechando progresivamente las nuevas energías que se nos facilitan a nivel planetario. Sin este compromiso vivo en nosotros mismos, nuestras pretendidas comunidades seguirán siendo simples guetos formados por personajillos egocéntricos en pro de sí mismos y de la consabida renegación personal de su propia autenticidad dentro de Dios, dentro de la Vida.
Joan J. Giralt

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